Navia

Investigando en la red sobre José Manuel Navia, encontramos que le habían hecho varias excelentes entrevistas, también descubrimos que era un gran amante de la literatura. Decidimos pues plantearnos algo distinto para esta sección,un experimento, un juego literario al que se prestó voluntario Navia. Se lo agradecemos y esperamos que os guste, pero primero nuestra habitual batería de preguntas.


Navia-en-Goa-(Foto-Shiddesh)Navia en Goa (Foto Shiddesh)

 

¿Cómo empezaste en este oficio?

Pues como otros fotógrafos de mi generación; siendo aún un crío de doce años revelé mis primeras fotografías. Y cuando a esa edad descubres la fascinación del cuarto oscuro, de la imagen latente materializándose en la cubeta del revelador… es fácil que quedes atrapado para siempre.

 ¿Te acuerdas de cuál fue tu primera cámara?

¡Sí! Una humilde Braun con un objetivo enfocable “a ojo” de tres lentes, que era de mi madre. Y la primera que me regalaron a mí, una Yashica de telémetro. Tal vez de ahí venga mi gusto por este sistema de visor. Con ella gané mi primer dinero con la fotografía.

¿Cuál fue la primera foto o fotógrafo que te impresionó?

En aquella época lo que nos fascinaban eran las fotos “técnicamente perfectas”. Pero pronto vino el descubrimiento de la verdadera fotografía. Una de las obras que me marcaron al principio fue “Sesenta años de fotografías” de Paul Strand.

¿La última foto o el último fotógrafo que te ha hecho sentir lo mismo?

¡Qué difícil! Hace unos años el descubrimiento de Saul Leiter fue muy gozoso… Y algunos fotógrafos y fotógrafas actuales no necesariamente conocidos. E inevitablemente siempre tiendo a “releer” a los clásicos. Mi escuela está en los libros de fotografía (¡y en los otros!)

¿Con qué cámara sueles disparar?

Mientras trabajé en químico, con Leicas M sobre todo. Ahora en digital, con una Nikon D7100, pequeña (intento recobrar las sensaciones de la Leica) y con magnífica calidad de imagen

¿Tienes una óptica favorita?

35 y 50 mm. (y ahora sus equivalentes en digital: 24 y 35). Más del 90% de mis fotografías las he tomado con esas ópticas.

¿Horizontal o vertical?  

Más horizontales, pero con gusto por las verticales.

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¿Qué prefieres disparar a tiempo y hacer lo que esperabas o no llegar a tiempo y sorprenderte?

Me gusta planificar… pero para saltarme el plan siempre que se tercie. Un fotógrafo que no esté abierto a la sorpresa se pierde lo mejor de este oficio.

¿Reencuadras las fotos?

Algunas veces, pocas… y no por purismo, sino por convicción en la fuerza de esa primera aproximación, ese primer encuadre.

¿Cómo te has adaptado al mundo digital?

Hoy respondo que bien, y no volvería atrás. Pero no todo fue un camino de rosas… En cualquier caso creo que se sobrevalora la diferencia. Lo importante son las imágenes y no el soporte.

¿Digital o químico? ¿Por qué?

Hoy digital exclusivamente. Suelo ser bastante radical en este tipo de decisiones. Igual que desde que decidí pasarme al color (¡hará unos 30 años!) no he vuelto a fotografiar nunca en blanco y negro, desde que me pase a digital en 2006 no he vuelto a impresionar un rollo de película. Me gusta la versatilidad, la libertad que me da lo digital… incluso para vivir donde me dé la gana.

¿Qué películas utilizas?

Unas “tarjetitas” muy pequeñas en las que caben rollos y rollos…

¿Retocas las imágenes? ¿Con que software?

En la misma medida en que antes trabajábamos en el laboratorio: algo de corrección de color, densidad, algunas reservas “naturales”…  todo muy “fotográfico”(no me interesa la apariencia “digital” de las fotografías). Con Camera Raw y Photoshop. Este trabajo lo hace sobre todo Marta, mi socia y responsable de la postproducción.

¿Cómo ves el panorama a día de hoy?  

¡Complicado, jodido, fascinante y digno de ser vivido! (Más o menos como siempre).

 

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“Cada cien metros el mundo cambia” – Bolaño

 

–       Y todos esos cambios se despliegan ante la mirada del fotógrafo con una generosidad impresionante… Están ahí para ser fotografiados. La realidad cambiante es así de generosa; por eso vale la pena este oficio. Escribió un día Muñoz Molina que si la literatura es una hipóstasis de la voz, la fotografía es el paroxismo de la mirada.

 

“Hacer lo que uno hace bien es la muerte. Tu deber es seguir intentando hacer las cosas que no haces bien con la esperanza de aprender” -John  Banville

 

–       Efectivamente, quedarse estancado en lo que uno sabe hacer es tanto como resignarse a no crecer, a no aprender. Me motiva la idea de seguir intentando hacer eso que te gustaría hacer bien pero que sientes que no te “sale” bien… Pero no olvidemos la enseñanza de los buenos artesanos, y obliguémonos a hacer lo mejor posible incluso lo que no hacemos bien (lo que no es una contradicción). Hay que aceptar las cosas –las fotografías en nuestro caso– que no hacemos bien, pero intentando hacerlas bien. Lo que no vale es hacer las cosas mal a sabiendas –o como coartada– con la excusa de que todo vale o que en realidad es lo que queremos (por no hablar de ese relativismo mal entendido y tan “posmoderno” de que nada está bien ni mal). Eso es resignarse a hacer las cosas mal y a veces disfrazarlas para dar con ello la tabarra a los demás… Dar gato por liebre, vaya.

 

“En fin, cada uno nace donde puede”– Borges

 

–       Menos los de Bilbao, que según se dice, nacen donde les da la gana… La fotografía, como la literatura, como la pintura, como la música, nos permite crear un mundo a partir del mundo real. (Los fotógrafos sabemos que el mundo que se ve en las fotografías se parece al mundo real, pero no lo es). Inventamos un territorio visual en el que “renacemos” como fotógrafos. Y no sólo eso, sino que también elegimos a nuestra propia familia fotográfica, a la que debemos respetar y honrar como se hace en cualquier familia de bien.

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”Sólo estás tú y tu cámara. Los límites en tu fotografía están en ti mismo, ya que lo que vemos es lo que somos.” Ernst Haas

 

–       Cuando es sincera, nuestra mirada es la que tiñe el mundo, y no al revés. Las fotografías no están ahí esperándonos, sino que están en nuestra cabeza y de algún modo nosotros las proyectamos en el mundo. Por eso cuántas veces en un mismo lugar, ante una misma situación, un día no vemos ninguna imagen, y al volver al día siguiente nuestra actitud ha cambiado y vemos fotografías por todos lados.

 

“De una ciudad no disfrutas las siete o las setenta y siete maravillas, sino la respuesta que da a una pregunta tuya” – Italo Calvino

 

–       Calvino, como todos los grandes, sabe bien que en realidad debemos recorrer el mundo no para descubrir nada, sino para intentar reconocerlo y reconocernos en él. Decía Lisette Model que el fotógrafo, al fotografiar, hace una pregunta y, a veces, la fotografía es la respuesta.

 

 “El color es el tacto del ojo, la música de los sordos, una palabra en la oscuridad.” ― Orhan Pamuk.

 

–       “En blanco y negro se sugiere; en color se afirma. La sugerencia da mucho margen, pero la afirmación exige absoluta certeza. En color no se producen casualidades felices; nada es gratuito,” decía William Eggleston.

 

“A mis soledades voy,

de mis soledades vengo,

porque para andar conmigo

me bastan mis pensamientos”.

– Lope de Vega

 

–       Para ser fotógrafo hay que amar la soledad y convertirla en nuestra aliada. Eso lo sabemos bien algunos fotógrafos y, para el que lo dude, Raymond Depardon lo ha repetido hasta la saciedad.

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“Como una piedra fosforescente, colocada en la oscuridad emite una irradiación y expuesta a plena luz pierde toda su fascinación de joya preciosa, de igual manera la belleza pierde su existencia si se le suprimen los efectos de la sombra”.  Junichiro Tanizaki

 

–       Decía el poeta Ángel Crespo: “No es duradero nada que no engendre la sombra”. Y yo creo a Tanizaki y a Crespo.

 

”Tus primeras 10.000 fotografías serán tus peores fotografías.” Cartie Bresson

 

–       Podríamos decir que Cartier Bresson era tan aficionado a las frases como a las fotografías (a veces demasiado). Y en su caso esta frase, por suerte, no se cumple, sino más bien al revés. Pero sí comparto la idea. Es más, como autor prefiero pensar que todas las fotografías que he hecho hasta ahora son las peores, y que las malditas “buenas” están aún por llegar…

 

“La belleza contemplada en soledad es aun más letal” – Witold Gombrowicz

 

–       Soledad para contemplar la belleza del mundo o la de las obras de los hombres… Acude de nuevo el poeta manchego Ángel Crespo a mi mente: “Solo quien es capaz de soledad puede convertir el agua en vino”. Y curiosamente cuántas veces quienes más disfrutan de la soledad o necesitan de ella –no quienes la sufren– son a la vez los más sociables, así como los más alegres son en no pocas ocasiones autores de las obras más nostálgicas.

 

“Las  imágenes más bellas son absurdas en un espejo cóncavo” – Valle Inclán

 

–       La frase, como tantas de Valle, se presta a distintas lecturas. A mí me apetece pensar que se refiere al respeto que cualquier autor ha de tener por las imágenes y por la propia realidad, y a la fe que ha de tener en ellas. Una fe que le ha de llevar a intentar producir imágenes aparentemente sencillas y a la vez muy significativas (¡ahí es nada!) Y, sobre todo, sin artificios innecesarios (bastante artificio es ya la fotografía). Decía la fotógrafa americana Berenice Abbott que una la fotografía no ha de ser nunca un ejercicio de técnicas contorsionistas.

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“Alguien una vez dijo , las historias solo les pasan a los que son capaces de contarlas. De igual modo, tal vez, las experiencias se le presentan sólo a aquellos que son capaces de tenerlas”. Paul Auster

 

–       Creo firmemente en esa receptividad, y acaso este sea el mejor consejo para cualquier fotógrafo. La fotografía exige esa apertura al mundo, a nuestros semejantes. Todo lo demás, a poco que nuestra disposición acompañe, se nos dará por descontado. Y cuando lo logremos, ya tendremos hecha más de la mitad del trabajo. Esa actitud tiene que ver con la vida de cada uno, con sus valores, con el respeto. Lo demás: la técnica, el lenguaje, etc., se puede aprender; pero eso no. Creo, con el portugués Miguel Torga, que las pocas cosas que de verdad importan en la vida no se pueden ganar, sino que hay que merecerlas.

 

jmnavia.blogspot.com.es

 

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