Eugenio Vizuete

En la sección Nombre Propio no solemos entrevistar a los invitados, pero para presentar el trabajo de Eugenio Vizuete (Ondara 1967), creemos que ayudará a que el visionado de su obra se comprenda y disfrute mucho más. ¡Ojo, aquí el Photoshop brilla por su ausencia!  Los trabajos aquí mostrados fueron realizados entre 1993 y 2001

Lo que siempre nos ha fascinado de tu obra es que parece que haya sido concebida por alguien abducido en algún momento por extraterrestres (risas). Nos puedes contar de donde viene tu fascinación por la ciencia (ficción y no ficción) y cómo lo incorporas a tu obra.

La Modernidad, entendida literalmente como la época estética, ha utilizado al artista para crear la Opinión Popular, éste ha sido la herramienta predilecta del poder establecido para diseñar y difundir su propaganda de dominación –como sugieren las actuales tendencias de la historia social y cultural-. Hace unos días volví a visionar “Vatel”, una película ambientada en 1671 que expone claramente todo este fastuoso artificio propagandístico.., y ya sabemos que durante el SXX la Mass Media ha ampliado enormemente este efecto.

La década de los 50 del pasado siglo, en plena Guerra Fría, se creó un aparato de propaganda en favor del terror –el factor miedo, la coacción-, (risas), empleando como mecanismo de especial importancia a los medios de comunicación en la construcción de esta opinión popular «desde arriba». Un terror Serie B con marcianos verdes que sustituían a un enemigo rojo (risas). Y en los 70 nos enfrentamos a la paranoia colectiva de la tecno-euforia, que aún hoy padecemos (risas). ¿Recuerdas el efecto 2000? La industria del entretenimiento y la cultura trabaja profusamente para difundir estas ideas a lo largo y ancho de nuestra sociedad capitalista –y lo mismo sucedía en el bloque soviético, claro está-.

Mis primeros fotomontajes parten de esta cultura, es mi personal versión de las películas, series de televisión y comics de las pasadas décadas. Una de mis películas favoritas sigue siendo “Forbiden Planet” dirigida por Fred Wilcox en 1956.

Creo que no debemos olvidar el que el éxito de la imagen fotografía -y la fílmica también- se debe a su facultad testimonial, pero cabe considerar que los propósitos engañosos también han estado siempre detrás de su objetivo. La fotografía como afirmación de lo certero y documento de realidad, ha sido la mejor herramienta del engaño. La cara oculta de la fotografía ha sido capaz de simular a la perfección, las más increíbles y perversas farsas. Mis trabajos pretenden ser la revancha, desde la ironía y sin ocultar el artificio.

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Lo que a muchos de nuestros lectores les costará creer es que estas obras no han sido fabricadas con Photoshop ni ningún programa semejante. Muchas de estas obras fueron hechas antes incluso de la existencia de esos programas o por lo menos de su uso común en manos de fotógrafos y todas ellas están hechas sobre película fotográfica. ¿Nos puedes desvelar un poco como era el proceso?

(Risas). Siempre me preguntan esto mismo. El motivo de presentar imágenes que parecen infografías y no lo son, ¿por qué muestro esta enorme paradoja conceptual?, ¿para poner en entredicho las nuevas tecnologías? Lo primero que quiero dejar claro es que mi proceder es de lo más rudimentario, soy un foto-montador primitivista como lo fue Josep Renau.

Me gusta pensar que sitúo al espectador frente a mis imágenes con la misma intención que los primeros “collagistes”, la de enfrentar al observador ante la técnica empleada. Sin ocultar la verdadera naturaleza de su obra, un uso rápido de tijeras y el pegamento. En mi caso es un proceso melancólico, un modo de entender la fotografía manual y creativa. Mi personal postura contra la perfección de los procesos mecánicos de las nuevas tecnologías.

¿Hacía donde crees que se dirige la fotografía para el siglo XXII?

Bueno, creo que antes de avanzar las posibilidades de la fotografía del SXXII debemos observar lo que está sucediendo en el SXXI, aún queda mucho siglo por fotografiar. En mi opinión, la imagen creativa de los grandes maestros que nos acostumbraron la retina durante el pasado SXX, y que la que tanto empeño y pasión siguen poniendo algunos creadores en este momento, no está siendo la imagen con más difusión actualmente. La era de la comunicación  y nuevas tecnologías ha masificado el uso de la fotografía, y ésta se ha convertido en lenguaje automático y vulgar, se ha convertido en un acto cotidiano que envuelve todos los momentos en todos los lugares.

La imagen ya no es creada por la decisión humana del encuadre de un momento preciso, no lleva el sello del autor. Son las cámaras de seguridad instaladas en todas las esquinas de las ciudades –o en los salpicaderos de los automóviles-, y también los teléfonos móviles que los jóvenes llevan a todas horas en el bolsillo, lo que está generando nuestra actual cultura visual sin una previa reflexión al clic del obturador. No voy a enumerar ejemplos pero basta con observar los medios para darse cuenta que las imágenes más espectaculares, y las más abundantes también, están recogidas por estas cámaras de vigilancia.

Hace pocos días vi un nuevo spot de Coca Cola que imitaba esta estética de -lo capturado casualmente, la imagen robada, intimidad violada- para crear su eficaz mensaje promocional. Se crea la imagen casual cuando no se dispone de ella. Estos casos  son numerosos en publicidad,  el cine, los medios y en el arte, por supuesto,también.

La cuestión que pretendo plantear sobre el papel de los fotógrafos en este nuevo panorama estético, es cual debe ser el criterio de reflexión que marque nuestro trabajo. ¿Dónde nos situamos, detrás o delante del objetivo? ¿Dónde acentuar la pasión creadora, antes o después del disparo?

Nada más os dejamos con las ideas y la fascinante obra de E.V.

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